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La preocupación puede dejar de dirigir tu vida

Terminas de resolver un problema y tu mente ya está buscando el siguiente.

¿Y si algo sale mal en el trabajo? ¿Y si me enfermo? ¿Y si le pasa algo a mi familia? ¿Y si estoy olvidando algo importante?

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Incluso cuando todo parece estar bien, cuesta descansar.

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La ansiedad generalizada tiene tratamiento. Y podemos trabajar para que recuperes espacio mental y tranquilidad.

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¿Qué es la ansiedad generalizada?

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El trastorno de ansiedad generalizada, o TAG, se caracteriza por una preocupación excesiva y difícil de controlar sobre distintas áreas de la vida.

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La preocupación persiste durante meses y suele acompañarse de tensión muscular, cansancio, irritabilidad, dificultades para concentrarse o problemas para dormir.

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A veces, la persona sigue funcionando muy bien hacia afuera. Cumple, anticipa, resuelve. Pero por dentro pasa gran parte del día preparándose para problemas que todavía no han ocurrido.

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Ese esfuerzo constante tiene un costo.

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¿Por qué cuesta tanto dejar de preocuparse?

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La preocupación suele sentirse útil. Da la impresión de estar previniendo errores, preparándose para una dificultad o protegiendo a las personas que uno quiere.

El problema aparece cuando cada respuesta abre una nueva duda.

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Por ejemplo: envías un correo de trabajo y empiezas a pensar que tal vez se interpretó mal. Lo relees varias veces, preguntas a otra persona qué le parece y sientes alivio cuando te dice que está bien.

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Poco después aparece otra pregunta: “¿Y si me lo dijo para tranquilizarme?”. Vuelves a revisar.

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El alivio de comprobar refuerza la necesidad de comprobar otra vez.

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Así, la mente aprende a buscar cada vez más certeza. Y como nunca podemos asegurarnos completamente de lo que va a pasar, la preocupación encuentra motivos para continuar.

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También ocurre con las decisiones: se postergan esperando sentirse completamente seguro, y cada postergación hace más difícil enfrentar la incertidumbre.

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¿Cómo se trata?

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La Terapia Cognitivo Conductual es una de las opciones de primera línea para la ansiedad generalizada. Trabaja sobre la preocupación, la relación con la incertidumbre y las conductas que mantienen el problema.

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Comenzamos identificando tu patrón: qué dispara la preocupación, cómo intentas resolverla y qué ocurre después.

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Luego trabajamos en distinguir dos situaciones.

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Un problema que permite una acción concreta. En ese caso, definimos qué hacer, cuándo hacerlo y cómo evaluar el resultado.

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Una pregunta hipotética que pide una certeza imposible. En ese caso, practicamos una respuesta diferente a seguir pensando, comprobando o buscando tranquilidad una y otra vez.

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Por ejemplo, preparar lo necesario para una reunión tiene un punto de término. Intentar asegurarte de que nadie te hará una pregunta difícil puede ocupar toda la noche sin dejarte más preparado.

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Aprender a reconocer esa diferencia permite dedicar tu energía a acciones que sí ayudan.

Aprender a vivir con incertidumbre

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Una parte central del trabajo consiste en enfrentar gradualmente situaciones donde no puedes controlarlo todo.

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Enviar un mensaje sin revisarlo repetidamente. Tomar una decisión con información suficiente. Permitir que otra persona haga una tarea a su manera.

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Son experiencias acordadas contigo, relacionadas con las dificultades de tu vida. A través de ellas aprendes a tolerar la incertidumbre y a responder con mayor flexibilidad.

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También abordamos la tensión física, el sueño y los hábitos que están contribuyendo a mantenerte en alerta.

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Los medicamentos son otra opción efectiva de tratamiento. La elección entre psicoterapia, tratamiento farmacológico o un plan combinado depende de tu situación, tus preferencias y tu respuesta al trabajo.

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¿Qué buscamos con la terapia?

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Que puedas concentrarte en lo que estás haciendo. Terminar una tarea y darla por terminada. Tomar decisiones. Descansar sin sentir que estás descuidando algo.

Que la preocupación ocupe menos tiempo y tus relaciones, actividades y proyectos recuperen espacio.

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Da el primer paso

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Puedes aprender a enfrentar la incertidumbre sin vivir anticipando lo peor.

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Agenda una evaluación y comencemos a trabajar.

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Agendar una evaluación

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