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La depresión tiene tratamiento

Una de las cosas más difíciles de la depresión es que afecta la forma en que miras tu futuro. Lo que antes parecía posible empieza a sentirse lejano. Incluso pedir ayuda puede parecer un esfuerzo que no va a cambiar nada.

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Pero esa desesperanza también es parte del problema que podemos tratar.

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Tenemos tratamientos efectivos para la depresión. Y el objetivo es concreto: recuperar tu energía, tu capacidad de disfrutar y tu participación en la vida.

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¿Qué es la depresión?

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La depresión es un trastorno que afecta el ánimo, el interés y el funcionamiento cotidiano. Puede acompañarse de cansancio, dificultades para concentrarse, cambios en el sueño y el apetito, culpa y una sensación persistente de vacío.

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Algunas personas sienten una tristeza intensa.

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Otras dicen: “Ya no siento nada”.

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Siguen trabajando, cumplen con sus responsabilidades, pero todo les cuesta mucho más.

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En un episodio depresivo, los síntomas persisten la mayor parte del día, casi todos los días, durante al menos dos semanas. Para comprender qué está pasando, también evaluamos su intensidad, tu historia y cuánto están afectando tu vida.

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¿Qué mantiene la depresión?

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La depresión tiene distintas causas. Una pérdida, el estrés sostenido, dificultades en las relaciones y factores biológicos pueden formar parte de su desarrollo.

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Pero, una vez instalada, también aparecen procesos que la mantienen.

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Por ejemplo: una persona pierde las ganas de salir y empieza a cancelar sus planes. Deja de ver a sus amigos, abandona actividades que disfrutaba y pasa cada vez más tiempo sola, pensando en lo mal que se siente.

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Su vida empieza a ofrecerle menos experiencias de conexión, satisfacción y logro. El ánimo empeora. Y, con menos ánimo, cuesta todavía más volver a participar.

Ese círculo tiene tratamiento.

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También puede aparecer otro: dar vueltas una y otra vez a los mismos errores, preguntarse por qué uno es así y terminar cada reflexión con una nueva acusación contra uno mismo.

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En terapia identificamos cuáles de estos procesos están presentes en tu caso y trabajamos directamente sobre ellos.

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Una terapia que te ayude a volver a participar

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La Terapia Cognitivo Conductual y la Activación Conductual están entre los tratamientos recomendados para la depresión.

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La Activación Conductual tiene un principio sencillo: podemos empezar a recuperar la vida antes de que vuelvan todas las ganas.

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Si esperamos a tener motivación para hacer algo importante, podemos quedar esperando mucho tiempo. Por eso construimos pasos pequeños, concretos y posibles con la energía que tienes hoy.

Retomar una conversación. Volver a una actividad. Ordenar una parte del día que se ha vuelto difícil. Acercarte, de a poco, a lo que tiene valor para ti.

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Por ejemplo, si has dejado de ver a tus amigos, el primer paso podría ser enviarle un mensaje a alguien y acordar un encuentro breve. Después revisamos qué ocurrió y qué necesitas para seguir avanzando.

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La Terapia Cognitivo Conductual también trabaja sobre la autocrítica, las interpretaciones que profundizan la desesperanza y las conductas que mantienen el aislamiento. Las dificultades reales de tu vida tienen un lugar central en ese trabajo.

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¿Y los medicamentos?

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Los antidepresivos son un tratamiento efectivo y pueden ser una parte importante del plan, especialmente cuando la depresión es más intensa. En algunos casos, la mejor alternativa es combinar psicoterapia y tratamiento farmacológico.

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Esa decisión se toma considerando tus síntomas, tus preferencias y la evaluación médica. Cuando corresponde, el trabajo se coordina con psiquiatría.

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¿Cómo sabremos si estás mejorando?

Definimos objetivos desde el comienzo y revisamos los avances durante el tratamiento.

Nos interesa cómo está tu ánimo, pero también qué está cambiando fuera de la sesión: si estás retomando actividades, conectando con otras personas, cumpliendo tareas con menos esfuerzo y recuperando espacios de disfrute.

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Al avanzar, trabajamos también en reconocer las señales de recaída y en tener un plan para responder a ellas.

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Da el primer paso​

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No necesitas recuperar las ganas para pedir ayuda. Podemos empezar con las que tienes hoy.

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Agenda una evaluación y comencemos a trabajar en tu recuperación.

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Agendar una evaluación

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